Como parte de la comunidad tecnológica global lamento mucho la partida de Stewart Cheifet, el icónico presentador que durante décadas fue el rostro amable y la voz autorizada de «The Computer Chronicles». Cheifet fallecido a los 87 años el 28 de diciembre de 2024, y deja un legado invaluable como cronista de una de las revoluciones más transformadoras de nuestra historia: la era de la computación personal y el nacimiento de la inteligencia artificial.

Para millones de espectadores, Cheifet fue mucho más que un presentador: fue un guía, un educador y un narrador que supo hacer accesible y emocionante el complejo mundo de la tecnología. Su habilidad para desglosar conceptos intrincados, combinada con una curiosidad genuina por la innovación, convirtió a «The Computer Chronicles» en un auténtico referente cultural. Semana tras semana, nos mostró el futuro tomando forma ante nuestros ojos. Uno de esos fascinantes destellos fue el episodio de 1984 dedicado a la Inteligencia Artificial, una pieza que hoy cobra nueva relevancia.

El vacío del mundo hispanohablante

Al recordar la figura de Cheifet, resulta inevitable sentir nostalgia por la televisión de calidad y reflexionar sobre una ausencia dolorosa: en el mundo hispanohablante nunca hemos tenido una figura equivalente, ni un programa que alcanzara la longevidad, el rigor y el impacto de «The Computer Chronicles».

Mientras Cheifet y su equipo trataban la tecnología con la seriedad de un programa de análisis económico o científico de primera línea, en español la informática quedó relegada a segmentos infantiles, espacios de curiosidades o programas efímeros incapaces de profundizar. Nunca existió ese «periodismo tecnológico de largo aliento» que documentara, década tras década, la evolución del chip, el software y la red con la elegancia y visión de futuro que Stewart imprimía en cada episodio.

«The Computer Chronicles» se emitió durante casi dos décadas en PBS (Public Broadcasting Service), la televisión pública estadounidense, demostrando que el servicio público puede ser sinónimo de excelencia y rigor educativo. Es una lástima que televisiones públicas como RTVE o las televisiones autonómicas no hayan apostado por programas similares de largo recorrido. Desde la Fundación Human-IA creemos firmemente que es muy necesaria una educación pública de calidad sobre qué es la IA y cómo funciona, no solo para comprender la tecnología, sino para expandir el potencial humano en esta nueva era. La alfabetización en IA no debería ser un privilegio, sino un derecho al que todos deberíamos tener acceso a través de medios públicos de calidad.

Esta ausencia convierte los archivos de «The Computer Chronicles» en un recurso de consulta obligatorio, incluso para quienes no dominan el inglés. Son el testimonio de lo que pudo haber sido y nunca fue en nuestra lengua.

El episodio de 1984: ventana al pasado, espejo del presente

Revisando algunos de los programas encontré el 1024 (ya es casualidad) del 16 de marzo de 1984, con un joven Stewart Cheifet al frente, ese programa trasciende lo meramente histórico. Es una cápsula del tiempo que nos permite comparar las aspiraciones de la IA de entonces con la realidad de hoy, revelando tanto aciertos proféticos como ingenuidades comprensibles.

1. Sistemas expertos: la semilla de la IA moderna

En 1984: Los «sistemas expertos» reinaban como la expresión máxima de la IA. Programas como el asesor de perforación petrolera o sistemas de diagnóstico médico representaban la cúspide del campo. Su fortaleza residía en codificar conocimiento humano mediante reglas lógicas explícitas (SI… ENTONCES…). La capacidad de explicar su razonamiento respondiendo «¿Por qué?» se presentaba como revolucionaria.

En 2026: Los sistemas expertos no han desaparecido, pero han sido complementados y en muchos casos reemplazados por enfoques radicalmente diferentes. Las bases de conocimiento rígidas y las reglas explícitas coexisten ahora con redes neuronales profundas y aprendizaje automático que operan bajo paradigmas distintos. La «explicabilidad» sigue siendo un desafío activo, y las técnicas de XAI (Explainable AI) buscan recuperar esa transparencia que los sistemas expertos clásicos ofrecían naturalmente. Los asistentes virtuales actuales y los motores de recomendación combinan múltiples técnicas, procesando información de formas infinitamente más complejas que aquellos pioneros sistemas basados en reglas.

2. El problema eterno: sentido común y fragilidad

En 1984: Pioneros como Nils Nilsson advertían sobre la «fragilidad» de la IA. Los sistemas brillaban en sus dominios específicos, pero colapsaban estrepitosamente ante situaciones que requerían «sentido común». Un sistema experto en medicina ignoraba que la gravedad existe; ese conocimiento fundamental del mundo se daba por supuesto.

En 2026: El sentido común sigue siendo uno de nuestros mayores desafíos. Aunque los modelos de lenguaje grandes (LLMs) exhiben capacidades asombrosas para generar texto coherente y realizar ciertos tipos de razonamiento, cometen errores lógicos desconcertantes o alucinan información con aplomo, demostrando que su «comprensión» del mundo es fundamentalmente distinta a la humana, basada en patrones estadísticos más que en una representación coherente de la realidad. La búsqueda de la AGI (Inteligencia Artificial General) incluye, en parte, la búsqueda de este «sentido común» robusto que sigue eludiéndonos.

3. Procesamiento del lenguaje natural: la barrera derribada

En 1984: Conversar con las computadoras en lenguaje cotidiano era el «santo grial», una meta ambiciosa que parecía distante. La interacción se limitaba a comandos específicos en interfaces de texto primitivas.

En 2026: Aquí la realidad ha superado con creces las expectativas de 1984. Gracias a los avances en procesamiento del lenguaje natural (NLP) y los modelos transformadores, interactuamos con la IA de maneras que habrían parecido magia hace cuarenta años. Mantenemos conversaciones naturales, pedimos aclaraciones, matizamos instrucciones. El sueño de 1984 es nuestra realidad cotidiana, aunque con matices importantes: la IA no «comprende» en el sentido humano, pero puede responder de manera útil y contextualmente apropiada en la mayoría de situaciones.

4. La democratización del conocimiento experto

En 1984: Se anticipaba que la IA democratizaría el conocimiento especializado, haciéndolo accesible más allá de las élites profesionales.

En 2026: Esta predicción se ha cumplido exponencialmente. Buscadores, asistentes de escritura y herramientas de IA generativa han colocado cantidades inimaginables de información y capacidad creativa al alcance de miles de millones de personas. El conocimiento experto ya no es un monopolio, aunque persisten desafíos importantes de equidad, acceso digital, y la aparición de nuevas brechas entre quienes saben usar estas herramientas efectivamente y quienes no.

Un legado que trasciende la pantalla

Stewart Cheifet no solo documentó el pasado de la tecnología; ayudó a moldear nuestra comprensión colectiva del futuro. Sus programas fueron cruciales para educar a generaciones enteras sobre el potencial y los desafíos de la tecnología emergente. Al revisar aquel episodio de 1984, podemos apreciar no solo cuánto ha avanzado la IA, sino también la extraordinaria visión de Cheifet para identificar temas que seguirían siendo centrales cuarenta años después.

Su fallecimiento marca el fin de una era para quienes crecimos con «The Computer Chronicles». Stewart Cheifet fue más que un presentador: fue un puente entre la complejidad de la tecnología y la curiosidad del público, un traductor paciente que nos enseñó a mirar el futuro sin miedo.

Su legado perdurará en los archivos de sus programas, recordándonos siempre de dónde venimos en este vertiginoso viaje digital.

Descansa en paz, Stewart. Gracias por enseñarnos a no temer al futuro.


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