Hace más de dos años tomé una de las decisiones más importantes de mi vida. Una que muchos calificarían de arriesgada, quizás incluso de imprudente. Después de más de treinta años dedicados a la innovación tecnológica, la docencia universitaria, la investigación en inteligencia artificial y la creación audiovisual, decidí dar un paso que lo cambiaría todo: jubilarme

No era una jubilación en el sentido convencional. Era una liberación para crear algo más grande.

Desde entonces me dediqué a crear fundar Human-IA, la Fundación para la Expansión del Potencial Humano en la Era de la IA, una entidad sin ánimo de lucro, con una misión que llevaba mucho tiempo germinando en mi mente.

El origen: cuando los mundos se encuentran

Mi trayectoria profesional ha sido un cruce improbable de caminos que rara vez convergen: la ciencia, la empresa, la creación artística, el pensamiento humanista y la tecnología. Como doctor ingeniero, profesor de inteligencia artificial, creador audiovisual premiados y divulgador, había transitado territorios que normalmente permanecen separados por muros invisibles.

Y precisamente en esa fusión improbable surgió una intuición poderosa, una convicción que fue creciendo hasta convertirse en algo imposible de ignorar:

El progreso tecnológico solo tiene sentido si mejora la vida de las personas.

No como un eslogan vacío, sino como un principio rector fundamental. La tecnología, y especialmente la Inteligencia Artificial, debe potenciar tanto el talento como el bienestar emocional, social y profesional de las personas. No puede desarrollarse de espaldas a la humanidad.

La pregunta que lo cambió todo

En los últimos años, mientras veía el desarrollo vertiginoso de la IA, una pregunta me inquietaba cada vez más:

¿Estamos construyendo una tecnología que nos sustituye o una que nos potencia?

La respuesta que observaba en el mundo me preocupaba profundamente. Veía:

  • Sistemas de IA diseñados sin considerar su impacto en las personas
  • Tecnologías que amplificaban sesgos y desigualdades existentes
  • Brechas cada vez mayores entre quienes tienen acceso al conocimiento y quienes no
  • Una carrera por la eficiencia que olvidaba preguntar «¿eficiencia para qué?»
  • Soluciones tecnológicas impresionantes que no resolvían problemas humanos reales
  • Una narrativa dominante que oscilaba entre el tecnoptimismo ciego y el tecnopesimismo paralizante

Y sobre todo, veía una ausencia preocupante: faltaba una conversación seria sobre cómo la IA podía ampliar nuestra creatividad, nuestra capacidad de aprender, nuestra posibilidad de construir una sociedad más justa, ética y culturalmente rica.

La decisión: de la reflexión a la acción

En mayo de 2023, después de mucha reflexión y trabajo preparatorio, tomé la decisión. No podía seguir siendo solo un observador crítico. Necesitaba pasar a la acción.

La IA estaba (y está) avanzando a una velocidad que nos deja sin aliento. Pero seguimos sin hacernos las preguntas esenciales:

¿Cómo puede la IA ampliar nuestra creatividad en lugar de sustituirla? La creatividad humana no es un algoritmo. Es intuición, emoción, contexto cultural, experiencia vivida. ¿Cómo diseñamos sistemas que potencien esa creatividad única en lugar de homogeneizarla?

¿Cómo garantizamos que los beneficios lleguen a todos, no solo a unos pocos? La tecnología tiene una tendencia histórica a amplificar desigualdades existentes. ¿Cómo rompemos ese patrón? ¿Cómo democratizamos realmente el acceso no solo a las herramientas, sino al conocimiento para usarlas con criterio?

¿Cómo la utilizamos para construir una sociedad más justa, ética y humana? No se trata solo de regular. Se trata de diseñar con intencionalidad, con valores, con un propósito que vaya más allá de la rentabilidad o la eficiencia.

Estas preguntas exigían algo más que artículos académicos o conferencias. Exigían una estructura institucional comprometida, con recursos, equipo, visión a largo plazo y capacidad de impacto real.

Y por fin ha nacido Human-IA.

Con una misión: clara como el cristal

Impulsar un uso ético, responsable y beneficioso de la Inteligencia Artificial, donde la tecnología no reemplace a las personas, sino que las potencie.

Esto significa trabajar en varios frentes simultáneamente:

1. Investigación con propósito

Desarrollaremos investigaciones orientadas a entender cómo la IA puede servir al desarrollo humano. No investigación por investigación, sino conocimiento aplicable que genere impacto tangible.

2. Educación accesible para todos

Creemos que el conocimiento sobre IA no puede ser un privilegio de élites. Desarrollaremos programas educativos, recursos formativos y herramientas que permiten a estudiantes, profesionales, organizaciones y ciudadanos comprender y utilizar la IA de manera responsable.

3. Innovación ética

Diseñaremos y desarrollaremos herramientas prácticas que pongan la IA al servicio de las personas. Desde verificadores de información hasta sistemas que ayudan en la toma de decisiones, siempre desde la transparencia y la ética.

4. Construcción de puentes

La IA no puede desarrollarse en silos. Construimos conexiones entre tecnología, educación, cultura, creatividad y sociedad. Entre investigadores, educadores, creadores, entidades públicas y privadas, y ciudadanos.

5. Acompañamiento en la transformación

No basta con crear conocimiento. Acompañaremos a organizaciones y personas en sus procesos de desarrollo, en su adaptación a un mundo en transformación, siempre desde el respeto a su contexto y sus necesidades específicas.

Lo que hemos logrado: impacto real

En menos de dos años, Human-IA se ha consolidado como un espacio donde convergen ciencia, tecnología y humanismo. Los números hablan por sí solos, pero detrás de cada cifra hay personas, proyectos, vidas transformadas:

  • Más de 30 investigaciones realizadas, generando conocimiento aplicable sobre IA responsable y desarrollo humano
  • Más de 5 proyectos colaborativos, trabajando con instituciones educativas, organizaciones sociales y empresas comprometidas
  • Más de 20.000 horas dedicadas al desarrollo ético de la IA y al empoderamiento de la comunidad
  • Herramientas de verificación con IA que ayudan a las personas a contrastar fuentes, validar información sobre compras y cursos, y tomar decisiones informadas
  • Programas educativos que han llegado a estudiantes, profesionales y organizaciones de diversos sectores

Pero más allá de los números, lo que realmente importa es el cambio de paradigma que estamos ayudando a construir. Un paradigma donde:

  • La IA se entiende como una herramienta de empoderamiento, no de sustitución
  • La ética no es un añadido posterior, sino el fundamento del diseño
  • El acceso al conocimiento es un derecho, no un privilegio
  • La diversidad de perspectivas enriquece el desarrollo tecnológico
  • El bienestar humano es la métrica de éxito más importante

Los valores que nos guían

En Human-IA operamos desde cuatro pilares fundamentales:

Innovación responsable: Impulsamos el desarrollo tecnológico, sí, pero siempre preguntándonos sobre su impacto, sus consecuencias, su alineación con valores humanos fundamentales.

Conocimiento accesible: Democratizamos el acceso al conocimiento sobre IA. Creemos que todos, independientemente de su origen, formación o recursos, deben poder entender y participar en esta revolución tecnológica.

Potencial humano: Utilizamos la IA para amplificar capacidades humanas únicas: creatividad, empatía, juicio ético, pensamiento crítico. No para reemplazarlas, sino para liberarlas de tareas que nos impiden desarrollarlas plenamente.

Futuro inclusivo: Trabajamos activamente para garantizar que los beneficios de la IA lleguen a todos los sectores de la sociedad, especialmente a aquellos que históricamente han sido excluidos del progreso tecnológico.

La convicción que me sostiene

Hay días difíciles, por supuesto. Construir una fundación desde cero no es sencillo. Requiere recursos, equipo, paciencia, resiliencia. Requiere convencer a otros de que esta visión no es ingenua, sino necesaria. Requiere demostrar con hechos, no solo con palabras, que otro camino es posible.

Pero cada vez que alguien me pregunta si me arrepiento de haber dejado la seguridad de mi carrera anterior, mi respuesta es contundente:

Jamás.

Porque no me jubilé. Me liberé para hacer el trabajo más importante de mi vida.

Liberé mi tiempo para dedicarlo a lo que realmente importa. Liberé mi energía para construir algo que trasciende mi existencia individual. Liberé mi creatividad para imaginar y crear futuros posibles donde la tecnología sirve a la humanidad, no al revés.

La visión: un futuro donde convergemos

La esencia de Human-IA sigue siendo aquella chispa inicial que encendió todo esto: la convicción de que la inteligencia humana, cuando se encuentra con una IA ética y centrada en las personas, puede expandir sus límites y abrir caminos antes inimaginables.

No se trata de romantizar la tecnología ni de negar sus riesgos. Se trata de reconocer que tenemos una ventana de oportunidad histórica para decidir qué tipo de futuro queremos construir.

Un futuro donde:

  • La IA amplifica nuestra capacidad de resolver problemas complejos
  • La creatividad humana florece liberada de tareas repetitivas
  • El acceso al conocimiento elimina barreras en lugar de crearlas
  • La tecnología respeta y celebra la diversidad humana
  • Las decisiones éticas guían el desarrollo, no las presiones del mercado
  • Cada persona puede alcanzar su máximo potencial con dignidad y equidad

La invitación: construir juntos

Human-IA no es un proyecto individual. Es un movimiento colectivo. Un espacio donde todas las personas comprometidas con un uso ético y beneficioso de la IA pueden encontrarse, colaborar, aprender y crear juntas.

Si compartes esta visión, si crees que la tecnología debe estar al servicio de las personas y no al revés, si quieres ser parte de una transformación que ponga el bienestar humano en el centro, te invito a unirte a nosotros.

Porque el futuro no está escrito. Lo estamos escribiendo ahora, con cada decisión, con cada proyecto, con cada conversación.

Y yo elegí dedicar esta etapa de mi vida a escribir un futuro donde la inteligencia artificial y la inteligencia humana converjan para expandir lo mejor de nuestra humanidad.

Esa fue mi decisión en mayo de 2023.

Y cada día que pasa, me confirma que fue la mejor decisión de mi vida profesional.

Porque ahora trabajo en lo que realmente importa: construir puentes entre lo que somos y lo que podemos llegar a ser.

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Una respuesta a «Mayo de 2023: El día que dejé de trabajar para empezar a construir»

  1. […] Cuando decidí jubilarme en mayo de 2023 para fundar Human-IA, muchos me dijeron que estaba cometiendo un error. «Te vas a aburrir sin hacer nada», «no vas a tener propósito», «vas a extrañar la estructura del trabajo». […]

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